Mi carrera no empezó en la teoría, sino en la acción. Durante años escalé en el mundo del comercio internacional y las ventas, donde aprendí a pulso la disciplina de la autogestión y logré superar récords de facturación mes a mes. Esa misma fuerza me llevó a crear mi propia marca de indumentaria, que fue un éxito rotundo durante cuatro años.
Sin embargo, detrás del éxito visible, descubrí una reality invisible: el agotamiento y el estrés crónico me estaban avisando que algo no estaba alineado. Entendí entonces una verdad que hoy es el eje de mi trabajo: un proyecto no puede crecer más allá de lo que crece la persona que lo lidera.